Mona: La Perra que Alcanza el 'Estado Zen' con las Plantas

Mona: La Perra que Alcanza el 'Estado Zen' con las Plantas

Tagger TeamEditor
enero 19, 2026
3 min lectura
Mona: La Perra que Alcanza el 'Estado Zen' con las Plantas

Conoce la increíble historia de Mona, una perra que entra en un estado de meditación profunda cada vez que toca una planta. ¿Cuál es su secreto?

El curioso caso de Mona: la perra que entra en 'estado zen' al contacto con las plantas

En el mundo de las mascotas hay comportamientos que nos enternecen, otros que nos hacen reír y algunos que, simplemente, nos dejan perplejos. El caso de Mona, una adorable mestiza de labrador, pertenece a esta última categoría. Su dueña, Clara, descubrió casi por casualidad una faceta de su compañera que desafía la lógica: Mona entra en un profundo 'estado zen' cada vez que entra en contacto con ciertas plantas.

Un ritual de paz y naturaleza

Todo comenzó durante sus paseos por el parque. Clara notó que Mona no solo olfateaba los arbustos como cualquier otro perro. En su lugar, buscaba hojas grandes y frondosas, como las de una costilla de Adán o un helecho. Al encontrar la hoja perfecta, se acercaba con delicadeza, rozaba su mejilla contra ella y, de repente, se quedaba completamente quieta. Sus ojos se cerraban lentamente, su respiración se volvía profunda y pausada, y permanecía inmóvil durante casi un minuto. Parecía estar meditando.

Al principio, Clara pensó que era una simple manía, pero el comportamiento se repetía con una consistencia asombrosa, tanto en el exterior como con las plantas de interior de su casa. Mona había encontrado su propio método de relajación.

¿Qué dice la ciencia sobre este comportamiento?

Aunque nos encantaría pensar que Mona es una gurú canina reencarnada, existen algunas explicaciones científicas que podrían arrojar luz sobre su peculiar hábito. Los expertos sugieren varias posibilidades:

  • Estimulación sensorial: El contacto con la superficie fresca y suave de una hoja puede ser una experiencia táctil extremadamente placentera y calmante para un perro. Podría ser una forma de auto-calma, similar a como los humanos disfrutan de la textura de una manta suave.
  • El poder del olfato: El sentido del olfato de un perro es miles de veces más potente que el nuestro. Es posible que ciertos compuestos químicos liberados por las plantas (como los terpenos) tengan un efecto relajante directo en el sistema nervioso de Mona, actuando como una especie de aromaterapia natural.
  • Comportamiento aprendido: Quizás la primera vez que Mona lo hizo, su dueña reaccionó con calma y afecto, reforzando positivamente el comportamiento. Mona podría haber asociado este acto con un momento de paz y atención positiva.

Una lección de Mona para nosotros

Sea cual sea la razón, la historia de Mona es un hermoso recordatorio de la profunda y misteriosa conexión que los animales pueden tener con su entorno. Nos enseña a observar con más atención a nuestros compañeros peludos y a valorar sus individualidades. El ritual de Mona se ha convertido en un momento sagrado para ella y Clara, una pausa en el ajetreo diario para, simplemente, respirar y conectar con la naturaleza.

Recibe consejos semanales

Únete a nuestra comunidad y recibe tips sobre el cuidado de tu mascota

We respect your privacy. Unsubscribe at any time.